De $150,000 a $200,000 de ganancia por rejuvenecer un semirremolque
Para algunos vendedores de vehículos de autotransporte en México el fraude es su principal negocio, hacen pasar vehículos pesados de modelo antiguo como si fueran recientes, lo que daña directamente el patrimonio de los transportistas, su reputación con sus clientes y perdidas tiempo y miles de pesos para recuperar sus vehículos.

Antecedentes
Hace unas semanas un abogado me buscó para revisar un caso de su cliente. Un tractocamión acoplado a un semirremolque tipo tanque pasó por un punto de inspección de la policía ministerial en San Luis Potosí, México. En el semirremolque encontraron dos números de identificación vehicular grabados en el mismo equipo.
Uno era de la marca Cardel Mexicana, año 2018. El otro, Titank, año 2006.
Ninguno tenía reporte de robo, así que ahí no estaba el problema. Revisé el historial de cada NIV por separado. El de 2006 mostraba dos propietarios anteriores y registros hasta 2014; después nada, ni un dato. El de 2018 aparecía comprado como unidad nueva ese mismo año, sin historial previo.
La pregunta fue la obvia: para qué cambiar el año de un semirremolque.
Por experiencia la respuesta es la siguiente:
Un semirremolque tipo tanque 2006 en el mercado ronda los $250,000 a $480,000 pesos mexicanos. Uno 2018, ya vendido como tal, se coloca entre $400,000 y $700,000. Rejuvenecer un semirremolque doce años en documentos deja una ganancia entre $150,000 y $200,000 pesos, sin invertir un peso en mejoras reales al equipo.
¿Como lo hacen? Por medios mecánicos utilizando abrasivos como maquinas de esmeril o lijas, borran y retiran los números de identificación vehicular grabados en el chasis y en placas metálicas remachadas a la estructura del vehículo, posteriormente colocan otra placa metálica y graban otro número de identificación vehicular con otra marca y año más reciente. Funciona porque el semirremolque no tiene odómetro, no hay kilometraje que delate su edad real ni su uso y al no tener reporte de robo evaden toda la probabilidad que se constituya este fraude como delito grave.
¿La ganancia? Si venden diez unidades al año, ya está hablando de un par de millones de pesos de ganancia limpia.
En casi treinta años inspeccionando vehículos pesados, he visto variaciones de este mismo truco varias veces. La única forma de detectarlo es la inspección física del vehículo y a sus números de identificación vehicular o series. Quien no lo hace corre el riesgo de pagar un 2018 y quedarse con un 2006 rejuvenecido solo en papel.
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